Fuente: eluniversal.com.co“A salir de las aulas... ¡La nueva academia ha llegado! Por fin un lugar donde estudiar las grandes preguntas de la humanidad en un sólo espacio. ¡Nuevos ecosistemas!; ¡Fauna inexplorada!; ¡Discursos ancestrales!
La educación tiene un nuevo campo del conocimiento”.
Tomado del Manifiesto Universal de Principios de la Busología.
Abril 30 de 2009
1. TIBIO/FETIDO RELATO
6:45 AM. Lunes. Fría mañana bogotana. Llueve. Todo enlodado y el tráfico no avanza. Alguien mira desde un tercer piso envuelto en una sotana de tigres y leones azules. “Pobre gente” piensa, mientras se rasca los ojos y el trasero. Él y yo bostezamos un encierro, nuestro encierro, pero en partes diametralmente opuestas: me encuentro sentado en un bus.
Aire pesado y un marasmo de vapores. No hay centímetros de consuelo para que ese aire (¿peligroso?) de afuera refresque las ideas. Y en cambio, a cada parada, aquí adentro se bate el guiness del mayor número de personas en el menor espacio posible. ¿Cómo pueden caber? ¿Son personas o fideos con trabajo? Vaya usted a saber. El punto es que nos están cocinando al vapor.
-- “La cuestión del transporte público, en concreto la de los buses y busetas en las grandes ciudades colombianas, es el ejemplo más acertado de nuestras malas costumbres políticas.
¿Qué actitudes y visión de mundo pueden esperarse de una persona que coge bus prácticamente donde se le da la gana? Absoluta comodidad, tal vez; Ignorancia total de las normas de movilidad y tráfico; Una leve pero constante sensación constante de que “todo va a estar ahí cuando lo necesite; todo estará a pedir de boca; acato las normas, siempre y cuando no interfieran con mis objetivos personales”. --
TARRASCON, Rogelio.
En: Economía política del trasporte urbano. ED. Cootransmedia.
Esto es Colombia; esta es la metáfora mejor elaborada de Colombia. 44 millones que no cabemos. 44 millones bien diferentes (¿44 millones de fideos al vapor?), envueltos por el mismo aire pesado que no deja respirar, como si de eso dependiera el olvido… Y a cada instante el bus se detiene y nace otro colombiano con otra carga de monóxido listo para colarse.
Sigue inconsolable la lluvia y, aunque tres cuartas partes de nuestro peso corporal son agua , nadie se quiere mojar, porque también hace frio y vamos tarde. Las ventanas están cerradas, dice el gas verdugo que nos empapa. Condena de muerte. Pero eso es lo que menos importa: el bus doblará la esquina cuando cruce el semáforo, que está cambiando de amarillo a rojo, pero lo ha detenido una persona, para desgracia de otras mil que viene detrás. ¿Será que abrir una ventana hace a la buseta más lenta?
--“La termodinámica de los fluidos gaseosos en estado de encierro dictamina que entre mayor sea la concentración y menor el espacio, mayor será el flujo de gases externos cuando una de las paredes del recipiente ceda. Es decir, que si afuera está helando y adentro hay bochorno, mejor no abra las ventanas porque el frío le pega más duro”. --
LÓPEZ, Martín, y semillero “futuros transportadores”.
En: Física I. Buses de una puerta. ED. Claraboya.
2. MOMIAS, SARCÓFAGOS Y MUERTOS VIVIENTES
“¿Podría cerrar sus piernas un poco, por favor? No quepo” le digo a mi compañero de viaje. El tipo me ha leído los labios porque lleva los audífonos a toda. Hace un gesto de soberbia apretando los brazos cruzados y sigue su siesta apoyado contra el vidrio. “Por favor, ¿podría acomodarse?” insisto. “No moleste”, brama. “¿ha pagado más por su pasaje?” Le pregunto, presumiendo una nueva política de clase ejecutiva. Molesto, me mira y se acomoda haciendo de su cuerpo un tres. Si no hubiese tantos testigos en este colectivo, de seguro me habría matado.
“¡Ay!” “cuidado” “no abra que me espicha””¡au!” “No me pise”… sendas declaraciones dignas de una película porno. La banda sonora está a cargo de la emisora del momento (o el programa matutino del momento) que nos consuela mostrándonos el cuerpo como algo chistoso y no como un lamento, aún si otro pasajero me frota su pelvis en mi cara (película porno, insisto); O también existe el silencio, hermoso silencio, acompañado no por dulces golondrinas sino por un timbre de celular con el tono de unas dulces golondrinas. Al instante, un gorrión no para de contar todo lo que hizo el viernes pasado; O también el músico que trabaja “para que apoyemos el talento de los artistas colombianos” cantando "rosa, rosa" de Sandro ; sólo “Cinco minuticos de su apreciado tiempo” y tenemos una opereta empacada al vacío.
--"El escenario social que nos plantea el encierro en movimiento otorga densos matices que van desde la trasculturalidad posmoderna del hampón, pasando por los discursos homogeneizantes del adulto mayor (“¿y es que aquí no hay un caballero que le ceda el puesto a una dama?”), la tradición oral del recién llegado, el pensamiento reaccionario-contestatario del usuario socialista del tipo “yo también pagué pasaje, déjeme bajar”, el arrojo del burgués que viaja por primera vez, y las interpelaciones por un horizonte de sentido desde los estudiantes que se suben por detrás.
Todos reposan dentro de ese viaje inocuo que son sus existencias: hacinamiento, virulencia, preguntas por el sentido de la vida y cercanía de la próxima parada”. --
MALAVERA, Tito.
En: Hacia una epistemología del linche. ED. Cabrillas unidas.
(La próxima semana la segunda entrega de nuestra crónica académica).
Luis Almonacid
La educación tiene un nuevo campo del conocimiento”.
Tomado del Manifiesto Universal de Principios de la Busología.
Abril 30 de 2009
1. TIBIO/FETIDO RELATO
6:45 AM. Lunes. Fría mañana bogotana. Llueve. Todo enlodado y el tráfico no avanza. Alguien mira desde un tercer piso envuelto en una sotana de tigres y leones azules. “Pobre gente” piensa, mientras se rasca los ojos y el trasero. Él y yo bostezamos un encierro, nuestro encierro, pero en partes diametralmente opuestas: me encuentro sentado en un bus.
Aire pesado y un marasmo de vapores. No hay centímetros de consuelo para que ese aire (¿peligroso?) de afuera refresque las ideas. Y en cambio, a cada parada, aquí adentro se bate el guiness del mayor número de personas en el menor espacio posible. ¿Cómo pueden caber? ¿Son personas o fideos con trabajo? Vaya usted a saber. El punto es que nos están cocinando al vapor.
-- “La cuestión del transporte público, en concreto la de los buses y busetas en las grandes ciudades colombianas, es el ejemplo más acertado de nuestras malas costumbres políticas.
¿Qué actitudes y visión de mundo pueden esperarse de una persona que coge bus prácticamente donde se le da la gana? Absoluta comodidad, tal vez; Ignorancia total de las normas de movilidad y tráfico; Una leve pero constante sensación constante de que “todo va a estar ahí cuando lo necesite; todo estará a pedir de boca; acato las normas, siempre y cuando no interfieran con mis objetivos personales”. --
TARRASCON, Rogelio.
En: Economía política del trasporte urbano. ED. Cootransmedia.
Esto es Colombia; esta es la metáfora mejor elaborada de Colombia. 44 millones que no cabemos. 44 millones bien diferentes (¿44 millones de fideos al vapor?), envueltos por el mismo aire pesado que no deja respirar, como si de eso dependiera el olvido… Y a cada instante el bus se detiene y nace otro colombiano con otra carga de monóxido listo para colarse.
Sigue inconsolable la lluvia y, aunque tres cuartas partes de nuestro peso corporal son agua , nadie se quiere mojar, porque también hace frio y vamos tarde. Las ventanas están cerradas, dice el gas verdugo que nos empapa. Condena de muerte. Pero eso es lo que menos importa: el bus doblará la esquina cuando cruce el semáforo, que está cambiando de amarillo a rojo, pero lo ha detenido una persona, para desgracia de otras mil que viene detrás. ¿Será que abrir una ventana hace a la buseta más lenta?
--“La termodinámica de los fluidos gaseosos en estado de encierro dictamina que entre mayor sea la concentración y menor el espacio, mayor será el flujo de gases externos cuando una de las paredes del recipiente ceda. Es decir, que si afuera está helando y adentro hay bochorno, mejor no abra las ventanas porque el frío le pega más duro”. --
LÓPEZ, Martín, y semillero “futuros transportadores”.
En: Física I. Buses de una puerta. ED. Claraboya.
2. MOMIAS, SARCÓFAGOS Y MUERTOS VIVIENTES
“¿Podría cerrar sus piernas un poco, por favor? No quepo” le digo a mi compañero de viaje. El tipo me ha leído los labios porque lleva los audífonos a toda. Hace un gesto de soberbia apretando los brazos cruzados y sigue su siesta apoyado contra el vidrio. “Por favor, ¿podría acomodarse?” insisto. “No moleste”, brama. “¿ha pagado más por su pasaje?” Le pregunto, presumiendo una nueva política de clase ejecutiva. Molesto, me mira y se acomoda haciendo de su cuerpo un tres. Si no hubiese tantos testigos en este colectivo, de seguro me habría matado.
“¡Ay!” “cuidado” “no abra que me espicha””¡au!” “No me pise”… sendas declaraciones dignas de una película porno. La banda sonora está a cargo de la emisora del momento (o el programa matutino del momento) que nos consuela mostrándonos el cuerpo como algo chistoso y no como un lamento, aún si otro pasajero me frota su pelvis en mi cara (película porno, insisto); O también existe el silencio, hermoso silencio, acompañado no por dulces golondrinas sino por un timbre de celular con el tono de unas dulces golondrinas. Al instante, un gorrión no para de contar todo lo que hizo el viernes pasado; O también el músico que trabaja “para que apoyemos el talento de los artistas colombianos” cantando "rosa, rosa" de Sandro ; sólo “Cinco minuticos de su apreciado tiempo” y tenemos una opereta empacada al vacío.
--"El escenario social que nos plantea el encierro en movimiento otorga densos matices que van desde la trasculturalidad posmoderna del hampón, pasando por los discursos homogeneizantes del adulto mayor (“¿y es que aquí no hay un caballero que le ceda el puesto a una dama?”), la tradición oral del recién llegado, el pensamiento reaccionario-contestatario del usuario socialista del tipo “yo también pagué pasaje, déjeme bajar”, el arrojo del burgués que viaja por primera vez, y las interpelaciones por un horizonte de sentido desde los estudiantes que se suben por detrás.
Todos reposan dentro de ese viaje inocuo que son sus existencias: hacinamiento, virulencia, preguntas por el sentido de la vida y cercanía de la próxima parada”. --
MALAVERA, Tito.
En: Hacia una epistemología del linche. ED. Cabrillas unidas.
(La próxima semana la segunda entrega de nuestra crónica académica).
Luis Almonacid
