domingo 8 de noviembre de 2009

Para entender la Busología (Primera parte)

Fuente: eluniversal.com.co

“A salir de las aulas... ¡La nueva academia ha llegado! Por fin un lugar donde estudiar las grandes preguntas de la humanidad en un sólo espacio. ¡Nuevos ecosistemas!; ¡Fauna inexplorada!; ¡Discursos ancestrales!
La educación tiene un nuevo campo del conocimiento”.

Tomado del Manifiesto Universal de Principios de la Busología.
Abril 30 de 2009




1. TIBIO/FETIDO RELATO
6:45 AM. Lunes. Fría mañana bogotana. Llueve. Todo enlodado y el tráfico no avanza. Alguien mira desde un tercer piso envuelto en una sotana de tigres y leones azules. “Pobre gente” piensa, mientras se rasca los ojos y el trasero. Él y yo bostezamos un encierro, nuestro encierro, pero en partes diametralmente opuestas: me encuentro sentado en un bus.
Aire pesado y un marasmo de vapores. No hay centímetros de consuelo para que ese aire (¿peligroso?) de afuera refresque las ideas. Y en cambio, a cada parada, aquí adentro se bate el guiness del mayor número de personas en el menor espacio posible. ¿Cómo pueden caber? ¿Son personas o fideos con trabajo? Vaya usted a saber. El punto es que nos están cocinando al vapor.

-- “La cuestión del transporte público, en concreto la de los buses y busetas en las grandes ciudades colombianas, es el ejemplo más acertado de nuestras malas costumbres políticas.
¿Qué actitudes y visión de mundo pueden esperarse de una persona que coge bus prácticamente donde se le da la gana? Absoluta comodidad, tal vez; Ignorancia total de las normas de movilidad y tráfico; Una leve pero constante sensación constante de que “todo va a estar ahí cuando lo necesite; todo estará a pedir de boca; acato las normas, siempre y cuando no interfieran con mis objetivos personales”. --
TARRASCON, Rogelio.
En: Economía política del trasporte urbano. ED. Cootransmedia.

Esto es Colombia; esta es la metáfora mejor elaborada de Colombia. 44 millones que no cabemos. 44 millones bien diferentes (¿44 millones de fideos al vapor?), envueltos por el mismo aire pesado que no deja respirar, como si de eso dependiera el olvido… Y a cada instante el bus se detiene y nace otro colombiano con otra carga de monóxido listo para colarse.
Sigue inconsolable la lluvia y, aunque tres cuartas partes de nuestro peso corporal son agua , nadie se quiere mojar, porque también hace frio y vamos tarde. Las ventanas están cerradas, dice el gas verdugo que nos empapa. Condena de muerte. Pero eso es lo que menos importa: el bus doblará la esquina cuando cruce el semáforo, que está cambiando de amarillo a rojo, pero lo ha detenido una persona, para desgracia de otras mil que viene detrás. ¿Será que abrir una ventana hace a la buseta más lenta?

--“La termodinámica de los fluidos gaseosos en estado de encierro dictamina que entre mayor sea la concentración y menor el espacio, mayor será el flujo de gases externos cuando una de las paredes del recipiente ceda. Es decir, que si afuera está helando y adentro hay bochorno, mejor no abra las ventanas porque el frío le pega más duro”. --

LÓPEZ, Martín, y semillero “futuros transportadores”.
En: Física I. Buses de una puerta. ED. Claraboya.

2. MOMIAS, SARCÓFAGOS Y MUERTOS VIVIENTES

“¿Podría cerrar sus piernas un poco, por favor? No quepo” le digo a mi compañero de viaje. El tipo me ha leído los labios porque lleva los audífonos a toda. Hace un gesto de soberbia apretando los brazos cruzados y sigue su siesta apoyado contra el vidrio. “Por favor, ¿podría acomodarse?” insisto. “No moleste”, brama. “¿ha pagado más por su pasaje?” Le pregunto, presumiendo una nueva política de clase ejecutiva. Molesto, me mira y se acomoda haciendo de su cuerpo un tres. Si no hubiese tantos testigos en este colectivo, de seguro me habría matado.

“¡Ay!” “cuidado” “no abra que me espicha””¡au!” “No me pise”… sendas declaraciones dignas de una película porno. La banda sonora está a cargo de la emisora del momento (o el programa matutino del momento) que nos consuela mostrándonos el cuerpo como algo chistoso y no como un lamento, aún si otro pasajero me frota su pelvis en mi cara (película porno, insisto); O también existe el silencio, hermoso silencio, acompañado no por dulces golondrinas sino por un timbre de celular con el tono de unas dulces golondrinas. Al instante, un gorrión no para de contar todo lo que hizo el viernes pasado; O también el músico que trabaja “para que apoyemos el talento de los artistas colombianos” cantando "rosa, rosa" de Sandro ; sólo “Cinco minuticos de su apreciado tiempo” y tenemos una opereta empacada al vacío.

--"El escenario social que nos plantea el encierro en movimiento otorga densos matices que van desde la trasculturalidad posmoderna del hampón, pasando por los discursos homogeneizantes del adulto mayor (“¿y es que aquí no hay un caballero que le ceda el puesto a una dama?”), la tradición oral del recién llegado, el pensamiento reaccionario-contestatario del usuario socialista del tipo “yo también pagué pasaje, déjeme bajar”, el arrojo del burgués que viaja por primera vez, y las interpelaciones por un horizonte de sentido desde los estudiantes que se suben por detrás.
Todos reposan dentro de ese viaje inocuo que son sus existencias: hacinamiento, virulencia, preguntas por el sentido de la vida y cercanía de la próxima parada”. --

MALAVERA, Tito.
En: Hacia una epistemología del linche. ED. Cabrillas unidas.

(La próxima semana la segunda entrega de nuestra crónica académica).



Luis Almonacid
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miércoles 21 de octubre de 2009

¡Que viva el arte!

La semana pasada estuve de viaje, fui al festival de coros de Guadalajara de Buga (por eso me demore en escribir… si, Buga se llama así… si, donde queda el milagroso) y digo sin temor a equivocarme que ha sido uno de los mejores viajes de mi vida.
Hay que tener en cuenta que yo fui como participante con el coro de la Pontificia universidad Javeriana (¡el mejor coro del festival! ¡Yeah! ¡Si!... dicho por participantes, organizadores y asistentes… modestia aparte) por lo que no fui de vacaciones o de relajo, sino como un viaje de un equipo de futbol antes de un partido: concentración, prácticas y presentaciones, en nuestro caso particular. Digo que ha sido uno de los mejores viajes porque tuve la oportunidad de conocer gente que hace lo que a mi me gusta hacer también; porque me permitió crecer como músico y como persona; y porque además esas presentaciones que vi me permitieron abstraerme, salir de ese horrible día a día en el que vivimos.

Esa abstracción es lo que a mi gusto tienen las buenas expresiones artísticas, ese sacarnos de donde estamos y hacernos entrar en sintonía con la “obra” o de hecho hacernos entrar en la “obra”, independientemente que sea un coro, una opera, una película, una obra de teatro o un cuadro. Podría decirse entonces que no es que sean las buenas sino las que me gustan, pero en ocasiones hay cosas que son indiferentes al gusto y logran cautivarnos, que nos hacen sentir cosas o llamarnos la atención de un modo inexplicable. Un ejemplo de esto fue que a una de las esposas de los organizadores no le gustaban los coros ni nada por el estilo, pero aun así estaba obligada a asistir a este tipo de eventos por su marido; ella nos dijo después que era le único coro que le ha gustado en toda su vida y que estaba ansiosa por volvernos a escuchar.

Como dije antes es bueno salir de la cotidianidad de alguna manera, más allá de que modo se haga, pero aun no he encontrado uno mejor al arte porque solo este tiene variaciones iguales al número de artistas, además de que no es repetitivo. También sumémosle que es extraño encontrar malas* personas en estos ambientes, porque como diría Goethe: Sientete bien entre quienes canten porque los ladrones no lo saben hacer. Ojala asistan a alguna expresión artística y me digan después si sintieron lo mismo o no, pero háganlo porque desena saber, no porque me quieran venir a decir simplemente: No, no lo sentí.

Aclaración: Hablo desde el coro y el festival porque son mi experiencia. Si alguien cree que me pase con los halagos al coro de la PUJ, debo decirles que es de verdad merecido, porque como músico no puedo dejar de reconocer el nivel que se ha logrado. Una felicitación muy grande a los miembros y al maestro Andrés Rodríguez por soportarnos.

*Malo entiéndase como delincuente.


Juan Andrés
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domingo 27 de septiembre de 2009

¿Qué demonios es la música popular?

Oigase bien:

Cancion: Pop Muzik.

Artista: M.

Album: New York • London • Paris • Munich (1979).

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Desde hace un par de meses, me he visto a gatas para expresarme con fluidez acerca de la música. No es debido a mi pobre léxico, ni a mi intento, digno de un narrador de futbol de la peor estirpe, de intentar parecer más culto de lo que realmente se es, utilizando palabras floridas y extravagantes. La culpa, como de costumbre, la tienen los medios de comunicación.

Y es que los infames editores de contenidos de radio y televisión. [1] se les ha ocurrido que el mejor nombre que podría recibir la música que hacen el Johnny Rivera [2] et al, es el de “música popular”. ¡Qué horror!, la misma expresión lo dice, música popular es toda aquella música que surge de las practicas musicales del pueblo, y que oye el mismo pueblo, en contraste con la música académica (Clasica, Jazz, etc), que es interpretada, y mayormente escuchada en ámbitos más “educados”, musicalmente hablando.

Siendo así, se podría clasificar desde The Beatles de Liverpool hasta Los Carrangueros de Ráquira dentro de la gran categoría de “música popular”. Pero ahora esto resulta imposible, ahora evito usar a toda costa esta locución, para prevenir que mis interlocutores hagan referencia a aquella música apologista de la cultura narco-mafiosa, y me salgan con chistecitos pecuecos como “yo no sabía que Led Zeppelin y el Giovanni Ayala hacían el mismo tipo de música”.

Algunos se habrán dado cuenta que es un claro motivo de burlas, cuando uno intenta hablar sobre “la música popular, ósea la que hace el pueblo del común y que oye el pueblo del común pero que no es música popular, pero sí lo es, o sea que… del mismo modo, en el sentido contrario”.

Por eso, he venido con algunas propuestas para evitar el uso indebido de la expresión “música Popular”. Entre ellas, que se renombre el género, al parecer fundado por el charrito negro (¿Black Charrat?) con otro nombre. Algunas sugerencias son:
• Soft Corridos/ Soft Carrilera
• Narco Ranchera
• Música de Aguardiente
• Narco Pop

Y en fin, que deben existir muchos nombres mejores para este tipo de música.

Por ahora solo me resta decir: al Charrito lo que es del Johnny, y al mundo lo que es la música popular (pueden agregar al final de la frase un “que llaman”, para que se oiga más contundente).

[1] O a quién demonios le competa dicha labor.

[2] digo “el Johnny Rivera” y no “Johnny Rivera”, porque alguien con un nombre y un garbo como el de dicho individuo no merece ser llamado de otra manera. Si les parece, hagan de cuenta que es como cuando uno dice “Sir Paul McCartney”.

Emmanuel Ariza Ruiz
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domingo 20 de septiembre de 2009

Muerte al fútbol

Dejémosle vivir a punta de glorias pasadas a los Griegos. La mitología colombiana está plagada de piernas robustas, delanteros legendarios, gladiadores del medio campo y peinados extravagantes (por no decir apodos extravagantes).

El deporte que abrió las puertas a través de la puerta de oro de Colombia agoniza como si fuera un mito fundacional: el mundo aparece de la nada, crecen las cosas, el desorden se corrige por una mano divina, viene el mesías y llama la atención por los pecados, el mundo se acaba… Me apego a esta transición final para pararme sobre las aguas y gritar: ¡que se acabe el fútbol! ¡Que muera y que su estocada final abra los cielos para la llegada de la edad de Acuario!
¿Sucederá? ¿Lo predijeron los Mayas para el 2012, es decir, para después del próximo mundial? Tanta dicha no podría tener dimensiones universales, pero para Colombia se está cumpliéndo a cabalidad. Hay esperanza.

El fútbol soccer debe desaparecer de la agenda mediática nacional porque gasta energías humanas e industriales en un espectáculo que no tiene nada más que contar. El hecho de que no podamos medirnos internacionalmente contra otros equipos, pero si dentro de un exiguo campeonato local, equivale a decir que siempre puedo emocionarme discutiendo con mi perro, al que siempre le puedo encontrar el quiebre a sus argumentos.
¿Para qué sostener (porque el cómo lo hay, maldita sea) un espectáculo (sí, un espectáculo) que no construye una cultura deportiva, sino que avoca a la masa frustrada a un continuum de fracasos y promesas incumplidas?
El circo divierte porque los payasos hacen reír, los animales hacen lo suyo, maltratados y vulnerados, claro está (de esa otra detestable desgracia que son los circos hablaré después), y la fanfarria es sonora y entretenida. El fútbol en Colombia es lo mismo, un abrevadero de lo obvio y un show de excentricidades que lo alejan a uno de la podredumbre del estado fallido que soñaron los regeneradores. Porque en Colombia no se juega por competir, o por lo menos no deportivamente, sino para innovar en las finas artes del hat-trick y de los pases elaborados. Ganar es accesorio. Se gana para hacer vitrina para los clubes del primer mundo futbolístico (o sea de Venezuela para allá). El subdesarrollo del balón es auto-inducido y regresivo. No va a ninguna parte y añora un pasado que quiso ser futuro, pero que es un espejismo del presente, que fue mejor en el pasado, pero quería ser futuro y… ¡carajo! Es la lógica del absurdo. Es otro burdo espectáculo, y que no se diga más, caballero.

Ahora, que pretender reducir el fútbol a un espectáculo es fatal. Es un deporte y como tal, exige competencia y un saber práctico dentro de la cultura del trabajo en equipo. Pero el caso particular colombiano demuestra haberlo olvidado, y el teledrama de la seleción, por ejemplo, madura con el tiempo a un culebrón de magnitudes americanas (¿o una tragicomedia?): Tenemos, o tienen, ustedes, el jugador profesional más viejo del mundo; una de las selecciones nacionales peor catalogadas en el ranking mundial; Los equipos están en la quiebra porque la boletería está mal, contrastando con el tamaño de la fanaticada (grupos religiosos fundamentalistas que se matan por sus equipos) que acude aborregada a estadios pegados con babas.
Para colmo, gracia divina, tenemos tenistas, golfistas, bolicheros, patinadores, equipos de Baloncesto, de Hockey, Salsa, ciclistas, pesas, boxeadores, clavadistas, corredores de autos, ajedrecistas, y un millón de gente talentosa, que no lo será tanto pero que al menos saca la cara por el país. ¿Qué estarán haciendo ahora? Triunfar, tal vez. O entrenar para ser mejores. Dudo que alguno esté evaluando el caballo al que se trepará en la próxima feria, o asistiendo a la fiesta privada en la cárcel-casa-palacio-emporio de algún prófugo de la ley. Colombia tiene una deuda inmensa con sus deportistas, y es el momento justo para empezar a saldar la cuenta de cobro.

Yo sé que este deseo sí me lo puede cumplir la selección el próximo partido. Por favor, te lo ruego, te lo pido: PIERDE. Pierde con ganas. ¡Fracasa! Soy colombiano, una vergüenza más no me pesa. Pierde con toda, por favor. La gente está muy cerca de mamarse. Hay escuelas de todos los deportes proliferando. La semilla ha sido sembrada. ¡Falta el descontento popular! Aunque aquí somos malos, si de reaccionar frente al descontento se trata, sé que es más importante a estas alturas tener algo de fiar para permanecer emocionados y lejos del averno.

Tengo mucha esperanza. El fútbol morirá. El fútbol TIENE que morir.


Luis Almonacid
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jueves 17 de septiembre de 2009

¡¡¡OHH los 'chicos' de ahora!!!


Leyendo el periódico el otro día, me entere de los enfrentamientos entre menores de edad en la zona despejada del C.C. Hayuelos. El artículo decía que los chinos estos estaban tomando, que el agarrón duro más de una hora y que todos los que estaban ahí y no eran parte de la lucha simplemente se quedaron de espectadores. Por las muy borrosas fotos tomadas por un celular era posible ver que la mayoría eran lo que podemos llamar chicos pop* porque todos tenían combinaciones de ropa dignas de un daltónico crónico, y que estaban mas tiempo unos insultándose a los otros que realmente partiéndose la cara (lo cual es lamentable porque de lo contrario entre ellos ya se hubieran acabado)

La primera pregunta que me surgió fue: ¿Cómo es que menores de edad, que supuestamente se creen gemelitos y bien, se den en la jeta unos con otros? Mi primera referencia para responder la pregunta fue “yo no era así”, si bien considero que los tiempos cambian, no me cabe aun en la cabeza el porque de esta actitud, sobre todo porque los chicos pop siempre pretenden dárselas de lindos, de ‘cools’ y arregladitos. Pensé entonces en el licor y en sus consecuencias, algo de mayor peso y demás, pero retomando la actitud de estos chicos pensé en que si se las dan de ser TAN BIEN ¿por qué no toman en una casa o en un sitio de verdad ‘bien’? Pues eso es más bien ¿no? Pero luego fui mas a la raíz y pensé que si son menores de edad debían aun depender de sus PADRES, y ahí se me complico aun mas la cosa.

Aquí hago un pequeño paréntesis: Mi padre me enseño ciertas cosas acerca del consumo del alcohol: “Nunca tomes con gente desconocida porque uno no sabe como actuara cuando este borracha. Tomar sirve para cambiar de ambiente, por eso nunca he logrado entender a los que se las pasan en esas” ni yo tampoco aun “Esta bien salir a tomarse sus tragos pero procurar siempre ser medido, y ya en el caso extremo que uno tome mucho una noche, porque puede pasar, procurar que sea en un sitio donde no haya peligro de hacerlo, no en la calle o un bar cualquiera porque uno se expone unos peligros inimaginables, sobre todo en esta ciudad” yo particularmente soy mas extremista y cuando tomo de más jamás lo hago en un sitio que no sea mi casa o en caso extremo la de alguien de mucha confianza.

Después de pensar en lo anterior pensé que tal vez a muchos de estos chinos jamás les dijeron cosas semejantes y que tomaron y toman licor con malas compañías. Pero entonces pensé en le discernimiento de cada uno y me parecía imposible que ninguno pensara en un limite para todo esto, que no se diera cuenta que consecuencias puede traer consigo cada pelea de estas, pero, de nuevo, en mi mente se poso la idea de que uno no puede pedirle peras al olmo, y que si ellos están en eso cada sábado (porque parce que lo cogieron de bate) es porque no pueden pensar en cosas diferentes, mas productivas y que a la vez disfruten; no pueden pensar en esto porque su nivel intelectual no se lo permite, que si alguna vez conocieron a alguien que tal vez si lo hiciera, para ellos les resultaba mas fácil decir “ese Hp se cree el putas” o “No pues, que haremos con el serio este que se las sabe todas” y no intentar entender.

Escribo esto porque siempre he tenido un profundo odio a esa actitud que domina a la juventud, esa del facilismo, la rumba permanente y que todo va cambiar para bien porque… porque si. No creo que muchas personas que tengan este tipo de situaciones lean esto, pero para aquellos que lo lean -soy muy pretencioso en esto- será realmente útil para ver de otra manera lo que se vive hoy en día. Tal vez algunos sean mas optimistas con estos chicos pop, a mi realmente no me interesa, esto me da más posibilidades a mi. (¿De que?, pos piensen y me responden por acá. O si no les gusto algo igual, o si les gusto mucho y quieren mi número y una foto autografiada… mm... también.)

*Chico pop: Dícese del sujeto o sujeta con daltonismo crónico a la hora de vestirse; con la maña de peinarse el pelo como lambida de vaca; que se cree único, irreverente y diferente, pero que al final termina pareciéndose a la mayoría y de una manera bestial; que le quito la gracia a la electrónica porque paso de ser la música que uno bailaba como se le diera la gana (pero con ritmo) a que todos la bailan igual y en grupo cual grupo de porristas (no estoy en contra de ellas, es solo que es diferente bailar a hacer una rutina de porristas); que dejaron sin sentido alguno a las palabras amor, amigo, querer y demás que denoten cariño hacia alguien; que se acabaron de tirar el idioma porque cuando a uno le hablan uno no les entiende; que ya sean hombres o mujeres se aplican tantos polvos que si se caen o se pegan en la cara se levanta un polvero peor al que hay debajo de la cama; y que en su búsqueda de irreverencia se toman las fotos de las maneras más anti anatómicas posibles y anti estéticas, porque parecen monstruos de película y a uno le dan ganas de preguntarles: ¿Por qué putas mira tan mal a la cámara, le hizo algo o que?

Juan Andrés
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domingo 6 de septiembre de 2009

Las mejores peores canciones II


En este espacio mencionaremos algunas de las canciones más horribles, insalubres y triviales, que sin embargo no podemos dejar de oír sin esbozar una sonrisa.

Dios mio, ayudame! ♪♪

PRÍNCIPE A MI MODO
¿Qué pasa si cogemos “Anarchy In The UK” de los Sex Pistols, y le exprimimos toda la carga agresiva que pueda tener? Pues nos queda este himno al conformismo llamado “Príncipe a mi modo”, interpretada por Fernando Burbano, todo un galán de tugurio que “se divierte consiguiendo su sustento y sus amores”, me resulta imposible no imaginarlo tratando de seducir a la dueña de la tienda del barrio para que le fie el desayuno.

A diferencia de las demás canciones de su estilo, el videoclip de esta canción carece de autos deportivos, caballos, fincas, mujeres voluptuosas y cualquier otro indicio de patrocinio traqueto.



TORRES GEMELAS
La obra maestra de la chabacanería, gracias a esta canción entendí el verdadero significado de “producción de bajo presupuesto”. Recurriendo a la poesía libre y a unos teclados de juguete, y luego de una mañana completa mascando hojas de coca, Delfin Quishpe logra componer este adefesio lirico-musical.

Este déspota de la canción no solo pasa por encima de todas las reglas gramaticales y musicales, sino además transgrede cualquier concepto de estética. En el videoclip no faltan los montajes evidentes, tomas mal hechas, e incluso un letrero con un número de teléfono que dice “contratos”.

¡Dios mío, Ayúdalo!



DE VEZ EN MES
Una canción Absolutamente Pornográfica y grotesca. No sé en qué momento se le ocurrió a Ricardo Arjona que podría ser divertido hablar de la menstruación femenina. Por dar un ejemplo, la primera estrofa habla únicamente de la mancha de sangre que dejan las mujeres en la cama cuando menstrúan, con frases absolutamente ridículas como “de vez en mes un detergente se roba el arte intermitente de tu vientre y su creación”.

Y la cosa no para ahí, creo que Arjona estaba haciendo un curso rápido de ginecólogo, porque le interesaba revelar todas las implicaciones del periodo femenino en sus liricas, “la cigüeña se suicida”,” El cielo te roba el milagro”, “De vez en mes no hay quien te aguante y es tu pecado estar distante y otro peor quedarme ahí” son muestras de ello.

Como era de esperarse, el video es igual de cursi, unas fotografías rodeadas de chispitas (Seguramente a este tipo se le ocurrió que así menstrúan las hadas, no se me haría raro) y una chica que sufre de cólicos (me imagino).

No, la canción no es bonita, no tiene nada de poético ni loable escribirle una canción a un suceso tan íntimo como ese. Me parece tan o más horrible esta canción, como si a alguna mujer se le ocurriera escribir una canción sobre la eyaculación precoz con versos ridículos como “cuando me amas, tu liquido vital se va pronto, y tu amiguito se queda dormido”.

Opinen, no se queden callados, sugieran sus mejores peores canciones para sacar una nueva población.




Emmanuel Ariza Ruiz
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martes 25 de agosto de 2009

Aires de la chica de al lado

Buenas tardes, la dama y el caballero, me permito robarle dos minuticos de su apreciado tiempo, subiéndome al trasporte público para que me pueda contestar esta sencilla preguntica: ¿qué tanto tiempo debo demorarme para que los vapores de la espalda del pasajero que se va, se marchen también?

Me lo pregunto siempre, casi a diario. Me lo pregunté hoy. Me lo preguntó mi trasero. Los traseros de mucha gente también se lo preguntan. ¿qué índice de dispersión posee el vaho atrapado entre el area trasera de la cadera y los cueros del asiento? Es más, ¿existe tal cosa? Los ecuatorianos dicen que en Colombia todos nos cagamos en las sillas de los buses. Sería curioso pasar de Ipiales a Tulcán y notar la diferencia...

Pero en serio y al grano. Se nos presenta un fenómeno social de proporciones inquietantes, porque implica una conducta interiorizada que no sabemos de dónde salió, aunque si sabemos para dónde va: La prevención de una epidemia de hemorroides. Ahora, que ésta sea una causa comprobada de la dichosa enfermedad no me consta, ni a los médicos tampoco. [1]

Mientras lo pienso estoy mirando a la niña que se sentará a mi lado, luego de que el vecino de viajes (y todos sus vapores) se retiran a la salida. La mujer es conciente de su deber para evitar la epidemia mencionada, y espera con la esplada recostada contra el espaldar, dejando un espacio prudente para que el aire (¿fresco?) circule y ventile la posadera. Me giro y le pregunto: ¿Y por la espalda no se nos pueden entrar los gases tóxicos? Bueno, entiendo. La espalda no posee ni cartílagos y tejidos ni orificios con acceso directo a las tripas. Pero dime, mi querida enfermera, ¿en la universidad les dicen que evadan a toda costa los gases atrapados en la silla?¿cómo los miden?¿en atmósferas?¿psi?¿A qué ritmo se disipan...?
Enloquezco pensado en un supergas mutante de exclusivo cultivo de los trasportes públicos colombianos, que puede traspasar la lana, la pana, el jean, o cualquier material imaginable, como para preocupar a Robocop. Lo que tenga ese gas en su composición química es importante, tenendo en cuenta que podría develarnos el verdadero peligro de este primo lejano del agente naranja.

Doy por sentado que los buses son caldo de cultivo (en serio, puede llegar a ser un caldo ahí adentro) de toda clase de microcosmos biológicos, químicos y sociales. Pero hasta que no me digan cuál es (y de dónde viene) el gran misterio de los asientos-que-necesitan-ventilación, no me quedaré completamente tranquilo sentado, ni siquiera aquí, en mi escritorio.

[1] http://www.tuotromedico.com/temas/hemorroides.htm


Luis Almonacid

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